Teatro de la Paz
1300 hs. Revisión de camerinos para el ensayo de las 1400 hs.
1308 hs. Encuentro afortunado con María González.
Jorge: (En la puerta de la oficina.) Hola, buenas tardes. ¿Puedo pasar?
María: Adelante.
Jorge: Hola, soy Jorge Luisillo, el anfitrión de Emio Greco. Vine a revisar que todo esté listo para…
María: (Molesta, como si le hubiesen faltado al respeto.) Eso no lo ves conmigo, yo no soy de logística. Eso lo ves con Claudia, no conmigo. Yo soy la directora de todo esto. (Hace un movimiento circular con los brazos, tratando de abarcar todo el espacio para que Jorge entienda que ella es la directora de todo eso.)
Jorge: Por eso, vine a decir que…
María: Ella está en otra oficina. Con ella ves todas esas cosas.
Jorge: Ajá, bueno… y ¿la oficina está en dónde? (María voltea a ver a una mujer, quien también está en la oficina con Jorge y María. La mujer se levanta de su lugar.)
Mujer: Yo te llevo.
Jorge: Gracias. (Cuando Jorge está por salir.)
María: Una pregunta. ¿Cuántos años tienes?
Jorge: ¿Cuántos años tengo de qué?
María: ¿De qué va a ser? De trabajar en festivales internacionales, supongo.
Jorge: ¿Años? Ay no. Llevo una semana.
María: Es todo. (Regresa a su computadora.)
Jorge: Bueno, adiós.
1315 hs. Claudia.
Claudia: ¿Qué pasó?
Jorge: Vine a revisar que esté todo para el ensayo. Las toallas están mojadas, son las mismas de ayer.
Claudia: ¿Por qué me dices esto hasta ahorita?
Jorge: Desde ayer se acordó lo que se iba a necesitar.
Claudia: (Sin escuchar a Jorge.) ¿A qué hora llegan al teatro?
Jorge: A las dos.
Claudia: En media hora, casi. ¿Por qué me dices esto hasta ahorita? Te voy a pedir que este tipo de cosas las soliciten un día antes, no pueden hacer eso. (Sale de la oficina. Regresa a los pocos minutos, de malas.)
1500 hs. Llamada telefónica a Monterrey.
1605 hs. Hablo con Mauricio sobre María. Me autoriza mandarla muy lejos y respaldarme, en caso de que sea necesario.
1630 hs. Hablo con Eric para conseguir el teléfono de Mariana, pues me entero que me ha estado buscando.
1636 hs. Hablo con Mariana sobre María. Me autoriza mandarla muy lejos y respaldarme, en caso de que sea necesario.
2030 hs. Función en San Luis Potosí.
2038 hs. Entra público.
Claudia: (Hablando con mucho desprecio y fastidio.) Disculpa, ¿No deberías estar allá arriba?
Jorge: ¿En el escenario?
Claudia: Ay bueno, backstage.
Jorge: No.
Claudia: No puedes estar aquí.
Jorge: No puedo estar allá arriba, puedo provocar un accidente.
María: (Quien está sentada detrás de Jorge.) No puedes estar aquí, eres el anfitrión. Salte.
Claudia: Vete a camerinos entonces. Tú debe estar asistiéndolo, por si necesitan algo.
Jorge: Ellos no me ocupan, ahorita debo dejarlos solos.
María: Pues entonces vete allá afuera, no te quiero aquí.
Jorge: ¿Por qué no? Yo pagué mi boleto.
María: Tú estás aquí para trabajar, no para ver el show.
Jorge: Ahorita no me necesitan para nada. Ellos me ocupan antes y después de la obra, no ahorita. El espectáculo ya comenzó. (Jorge voltea hacia el escenario.)
María: Salte, eres un anfitrión, tú no mereces estar aquí. Este espectáculo no es para ti. Claudia que saquen a este de aquí, no lo quiero enfrente de mí ni de Rosario.
Rosario: Ya déjalo, pobrecito.
María: ¿Qué se cree? Este espectáculo no está hecho para él. A él le pagan por trabajar, para ser su anfitrión, no para ser su público. ¿Qué se cree? (Suzan sigue bailando. Qué otra cosa si no, la obra ya comenzó.)
Señor dos o tres butacas a la derecha de María: ¿Qué pasa?
María: Nada… un anfitrión que se cree que tiene derecho a ver la obra.
Rosario: Ya María, ya. Déjalo que lo vea.
María: Debut y despedida. Primer y último año que trabaja en el Cervantino, no sabe ni con quién se mete. Una llamada a (Dice el nombre de alguien que Jorge no registra.) y deja de trabajar para el festival. Pobre, voy a hacer que le cobren todo lo que se han gastado en él. Hotel, comidas, todo. Ese siempre ha sido mi problema, pero esto es el colmo, que se meta al teatro y crea que es digno de verlo.
Rosario: Ya Maria, así es la gente, tú disfruta, es tu festival. (La música cambia, las luces bajan, María se calla.)
Cuando termina la obra María se sube al escenario a dar unas palabras y entregar unos reconocimientos. El vestido le queda enorme y se le cae en todo momento. Batalla para manejar el micrófono y mantener el vestido en su lugar. Nos damos cuenta que el vestido, o es prestado o lo tenía de cuando era más gorda, en todo caso no es nuevo y sentimos pena por ella, o por lo menos yo.



