Thursday, February 05, 2009

amanecer*




amanecer*

de jorge david muñoz luisillo
Personaje(s)
Niño de 10 años
Niño de 15 años
Niño de 21 años

Escenografía
3 Marcos de ventanas, serán el espacio escénico de los actores, cada actor tiene su propia ventana de la cual no se podrá salir.
Música de fondo
String quartet en su tributo a U2, escuchamos "the sweetest thing”

Momento primero (Niño de 10 años.)
Si pudiera robarme una estrella, de las que todas las mañanas he visto extinguirse, y salvarla de la muerte, sería esa, la tercera más brillante. Lo haría y la pondría debajo de mi almohada, no creo poder compartirla con alguien más.

Momento segundo (Niño de 15 años.)
Si pudiera convertirme en una estrella sería la más lejana, no creo poder seguir viviendo aquí, no me ubico, no me encuentro, no pertenezco a este lugar...

Momento tercero (Niño de 21 años.)
Si pudiera regalarle esta ventana a alguien y darle así todos mis recuerdos escogería a los virtuales y entonces les permitiría observar el mismo paisaje que me despertaba todos los días...

Momento cuarto (Niño de 10 años.)
Si pudiera dibujar mi mundo no necesitaría más que un crayón azul y una hoja en blanco y la llenaría del color de la noche para después ponerle las estrellas, esas que no me he podido robar y que siguen cuidándome, esas que mueren todas las mañanas y no puedo salvar.

Momento quinto (Niño de 15 años.)
Si pudiera hacer como las estrellas, desaparecer por las mañanas, ya lo habría hecho. Estaría muy lejos de aquí, en donde los recuerdos no existen y en donde alguien te extraña. Desaparecería siempre a la misma hora, me olvidaría de suspiros, saludos, vistazos, parpadeos, sombras, miedos, temblores, despedidas, lágrimas, me olvidaría de todos o por lo menos de ti...

Momento sexto (Niño de 21 años.)
De poder invitar a todos a mi ventana, lo haría. Les haría un espacio a cada uno de los que llegaran, no importa cuántos, nos acomodaríamos todos. Podríamos observar la partida de las estrellas todos los días, mientras hablamos de cosas que no entendemos como el fútbol o la salida de la coca cola de la universidad y nos reiríamos de todo aquello que alguna vez nos hizo llorar, guardaríamos silencio por todos los que alguna vez, llenos de suspiros, saltaron al vacío.

Momento séptimo (Niño de 10 años.)
Si pudiera no ir a la escuela me quedaría aquí viendo el cielo, todo el día, hasta que se haga de noche y vería cómo nacen más hijos del sol y de la luna y los acompañaría toda la noche, para pagarles por todas las pesadillas que me han espantado.

Momento octavo (Niño de 15 años.)
Si pudiera cobrarle todas mis lágrimas, todos mis silencios, todos mis suspiros… no lo haría, abrazaría a la almohada y ahogaría el llanto, me diría que él no tiene la culpa, me diría que yo tampoco. Entonces suspiraría, me llenaría de fuerzas y me asomaría a la ventana, vería la partida de las últimas estrellas que sobreviven al amanecer y saltaría, me iría con ellas.

Momento noveno (Niño de 21 años.)
Si pudiera reír, soñar, correr, bajar, sufrir, sanar, caer, vivir... lo haría, abriría esta ventana y dejaría pasar a todos aquellos que, como yo, no entienden de ciertas cosas, se aburren los domingos de torneo y se ponen a llorar al no saber cómo hablarle a alguien. Compartiría todos mis días de soledad, los escribiría y después los quemaría. Recordaría con una sonrisa el día en que me oculté para poderte observar mejor y me reiría de mi ignorancia, de mi poca experiencia. Si pudiera tomaría una foto de cada amanecer y escribiría pensamientos en la parte de atrás. Temblaría de tan sólo reproducir tu mirada en mi mente. Suspiraría de saber cómo te perdí y me conformaría con saber que las cosas debieron ocurrir así, me advertiría sobre las ocasiones en que esto se podría repetir y colgaría la foto en un corcho inmenso. Escribiría miles de historias paralelas en donde dos personas que se conocen de miles de maneras se pierden de la misma. Tengo la certeza de que siempre te perdería del mismo modo, te lloraría las misma noches y te escribiría los mismos versos… tengo la certeza de haber nacido para ser una estrella o para estar a tu lado, tengo la certeza de que no naciste para mí, tengo la certeza de que ya me has olvidado, soy una estrella que hace mucho tiempo desapareció en la mañana… supongo entonces que no debí de haber saltado… supongo entonces que sería feliz… pero no lo sé, sólo lo supongo…
(El niño de 10 toma su mochila y sale corriendo a la escuela, el niño de 15 salta al vacío, el niño de 21 se queda en su lugar, la luz baja, escenario oscuro.)
fin

2 comments:

Jesús González Picazo said...

ahhh ya hace 5 años que lo escribiste... no han cambiado muchas cosas, la cocacola y nosotros mismos ya no estamos en la universidad.
Gracias por tu amistad.

Jesús González Picazo said...

ya cambió mi edad en el perfil, me gusta tener 26.